La microbiota cutánea: lo que habita nuestra piel
El cuerpo humano se encuentra en una estrecha relación con los microorganismos. Esta relación puede llevar un carácter inocuo, benéfico o dañino. Desde el nacimiento y a lo largo de toda la vida, la piel, el intestino, los pulmones u otras partes del cuerpo, se encuentran poblados por una enorme variedad de bacterias, hongos, virus y arqueas. Estar saludables o desarrollar algunas enfermedades depende del equilibrio de las poblaciones microbianas que nos habitan; nuestros hábitos, el medio exterior y la genética impactan sobre la composición y relación de estos microorganismos a lo largo de la vida; además, la comunidad microbiana de un órgano externo y protector como la piel, se autorregula, pero también es controlada mediante señales emitidas por las células. Cada vez hay más evidencias de que las señales provenientes de la microbiota y sus genes cutáneos (el microbioma) están ligadas también a otros sistemas u órganos corporales; es decir, actúan a distancia, trazando ejes con el sistema gastrointestinal y el sistema nervioso central.
Identificar qué es la microbiota de la piel, considerando sus características, con la finalidad de reconocer las interacciones entre sus miembros y con el cuerpo humano.








